Escapada de hotel – Parte V

Aquí continúa la historia de nuestra escapada de hotel, si te perdiste las partes anteriores puedes leerlas aquí.


Descansamos un rato después de la ducha, acurrucados sobre las sábanas aún sin ropa, nuestras pieles juntas pero nuestros cuerpos exhaustos. Tanta necesidad de estar solos que nos parece que tenemos que aprovechar cada instante, hacer el amor tantas veces como podamos antes de volver a la cotidianidad, donde las ganas no faltan pero las ventanas de oportunidad son pocas. Sabemos que cualquier preparativo es potencialmente interrumpido por una visita en busca de protección contra las pesadillas, que nuestro placer está en mayor medida restringido a la alcoba y que los gritos deben ser contenidos para no despertar a nadie.

─Oye, lo estoy pasando de maravillas, esto fue una idea fantástica pero… ─te detienes misteriosamente.

─¿Pero? ¿Pero qué? ─te observo con algo de miedo, dudando. ¿Acaso nuestra escapada no estaba saliendo perfecta? ¿No habíamos logrado desconectar un poco? ¿No estábamos re-descubriéndonos? Pensé que habíamos logrado volver a avivar con fuerza nuestra llama, pero… ¿Por qué un pero?

─Pero… estoy muriéndome de hambre. ¿Por qué no salimos a cenar?

El alma me vuelve al cuerpo y me recuerda que también tengo un estómago, siento el hambre también y la necesidad de recargar las pilas. Me río por haberme atormentado brevemente por algo tan banal.

─Claro, si, yo también necesito comer algo.

Nos vestimos y nos arreglamos un poco, tú te tomas un rato para maquillarte, aunque no sueles utilizar mucho siempre delineas tus ojos cuando vamos a algún lugar poco habitual, pintas tus labios para darles algo de color con un tono suave y finalmente te colocas tus aretes, así como las múltiples pulseras y anillos que si sueles utilizar a diario. Tu ropa ya estaba seleccionada de antemano así que no te perdiste en nuestro armario probando un conjunto tras otros, aunque no es algo de que me queje, ya sabes que adoro verte probar tu ropa.

Salimos de la habitación, nuevamente al elevador, pero cuando las puertas se están cerrando me acuerdo de algo y salgo disparado.

─Me olvido la cartera, anda bajando que ya voy. ─te digo mientras la puerta termina de cerrarse y el marcador de pisos comienza a descender.

Unos minutos después llego al lobby donde me esperas algo impaciente, te muestro que ya la cogí y la guardo en mi bolsillo trasero.

─Ya tardabas. ─me dices algo disconforme.

─Perdona, es que me di cuenta a último momento, luego no la encontraba y después…

─Ya, ya ¿Vamos?

Encaramos la acera hasta un restaurante a unas pocas calles al que nunca solemos ir, es algo fino y no muy familiar así que tomamos la oportunidad para conocerlo mejor. Comemos muy bien y bebemos algunas copas, nos quedamos hablando bastante mientras vemos a la gente ir y venir, desocupando una mesa tras otra mientras nosotros estiramos la velada. El plan era recargar energías y volver pronto pero la pasamos tan bien juntos que parece que el tiempo volara, sin embargo, después de más copas de las planificadas decidimos que es hora de volver, pedimos la cuenta, damos un corto paseo nocturno para que nos de el aire y volvemos al hotel.

De nuevo las paredes espejadas nos envuelven subiendo a nuestro piso, te quitas los tacones que no estás acostumbrada a utilizar, reprochándome por no ser más alto. Entras primero a la habitación, enciendes las luces y descubres que la cama nos espera preparada con todos los accesorios que habíamos empacado para ponernos bien pervertidos. Un pequeño arsenal que hemos acumulado en todos estos años, formado por juguetes fálicos, largas cintas de satén, un juego de esposas metálicas y algunos aditamentos como plumas, velas aromáticas, aceites entre otras. Todo acomodado sobre la cama listo para ser usado.

─Oh, ya veo por que tardabas tanto en bajar antes.

─Je, no sabía como sacarte de la habitación y tampoco lo pensé tanto, me dejé llevar un poco y no pensaba que la cena se iba a estirar tanto. ─te digo algo apenado ahora que veo la escena en frío.

─Fue una hermosa cena.

─Así es, no quería interrumpirla por esto. Pero vamos, lo hemos pasado bien, entiendo si estás cansada, es tarde, ahora guardo todo y ya lo dejo listo para largarnos mañana.

─¿Quién dijo que estaba cansada? ─te me pegas al cuerpo ─Ver todas las cosas esas ahí cómo que me pone un poco.

─Pues si, es que son varias ¿Eh? ─replico algo sorpredido.

─Oye si, no había notado que habíamos juntado tanto, casi ni las usamos. ─me tomas de la mano y me tiras hacia la cama. ─Vamos a tener que cambiar eso.

Apagamos las luces y encendemos unas velas, ponemos música instrumental para poner el ambiente a tono, nos desvestimos y comenzamos a acariciarnos con suavidad. Esta vez te recuesto y me dedico a ti, visitando cada parte de tu cuerpo, tocándote y dándote placer con cada uno de los elementos que tenemos a disposición. Esta vez no solo follamos, hacemos el amor con pasión, una y otra vez, primero con los ojos vendados, luego con las muñecas atadas, desde las suaves plumas que recorren tu espalda hasta las ardientes gotas de cera sobre mi vientre. Degustamos varias de las cosas nuevas que antes no nos habíamos atrevido, unimos nuestros labios y nuestras lenguas con cada parte del otro que se podía haber saboreado, experimentamos con esos juguetes tanto en ti como en mi hasta que caímos rendidos entre nuestro propio sudor, aceite y más, habiéndonos dado todo lo que teníamos para darnos mutuamente.


La mañana siguiente dejamos el hotel, entregar la llave en la recepción era la señal de que volvíamos a nuestra vida de siempre, y nuestra vida de siempre es hermosa, sin embargo, pensar en todo lo que pasamos en esta aventura y saber que podemos volver a repetirlo más o menos cuando gustemos hace que nuestro matrimonio sea aún más especial, aunque cada tanto haga falta una escapada de hotel.

Fin


Tanta necesidad de estar solos que nos parece que tenemos que aprovechar cada instante, hacer el amor tantas veces como podamos antes de volver a la cotidianidad…

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Publicado por R. R. Insomne

Escritor con problemas para conciliar el sueño, cuando las apasionadas fantasías se presentan durante la noche y deben ser registradas en palabras.

Un comentario en “Escapada de hotel – Parte V

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